EDUCACION E IDEOLOGÍA

JORGE H. VARGAS RAMÍREZ

Uno de los temas recurrentes en el área de la educación, que se formula como un axioma, es que la educación debe ser ajena a cualquier ideología. De hecho, me temo que el título de esta modesta contribución es muy común o frecuente en los debates sobre temas educativos. Estimo que mucho tiene que ver la vaguedad del término ideología, y por ahí podemos comenzar. A fin de desarrollar nuestra opinión al respecto, deberemos primero definir que entendemos por ideología, pues la amplitud de este término puede generar confusión si yo lo tomo con cierto significado y si quienes me leen o con quienes lo trato lo entienden de manera diversa. Precisamente por su vaguedad, es objeto de diversas interpretaciones; por lo que comenzaríamos por las más amplias y después comentar las que pretenden mayor precisión, más definidas.

En términos amplios y atendiendo al origen de la palabra, ideología es la lógica de las ideas, es decir, los pensamientos, conceptos y creencias que son nuestras herramientas para explicarnos el mundo, la realidad que nos rodea; con esas ideas le damos sentido al mundo y de alguna forma, a nuestra vida y generalmente nos permite cierta tranquilidad derivada de esa lógica de muestras ideas que explican el mundo en que vivimos. Bajo la anterior perspectiva, ningún sistema educativo es ajeno a la ideología y más si esta se basa en premisas ampliamente aceptadas por los diversos sectores de la sociedad y en particular por quienes se dedican a las labores educativas, incluso especialistas: pedagogos, psicólogos, educologos, profesores de todos los niveles.

 Ejemplo de estas premisas las tenemos en nuestro artículo 3 de la Constitución Nacional, que en la parte que nos interesa dice: “La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa.”

Difícil objetarla; inclusive, aunque nuestra ideología este profundamente influenciada por la religión: Recuérdese que se refiere a la educación impartida por el Estado, por lo que el ciudadano puede, en su casa o iglesia, agregarle el elemento de la religión. En orden a las ideas ya expresadas, toda educación contiene su ideología, su lógica de las ideas. Sin embargo, podemos darle otro sentido al termino; Así, encontramos que los partidos políticos tienen cada uno su ideología; y que cuando estas ideas se ordenan en un cuerpo coherente aparece una visión del mundo que los explica conforme a esa ideología y, desde luego, las demás esta equivocadas.

Generalmente tienen como rasgo distintivo el dogmatismo, es decir, sus líneas rectoras deben ser aceptadas como validas, inmunes a la critica. En este sentido la ideología seria un conjunto de creencias, ordenadas en un cuerpo que llamaríamos doctrina y que además por ser irrefutables y por lo tanto constituir “la verdadera explicación del mundo y la sociedad” deben ser aceptadas por todos, y aquí es donde llegamos al problema, cuando la educación se rige por una visión única del mundo, repelente a la crítica, se convierte en dogmática y aquí si podríamos decir entonces que si entendemos la ideología como lo expresamos en este párrafo, entonces la educación debe ser ajena a este tipo de ideología.