DE POLITICA Y CONGRESISTAS…

Mexicali: Reacomodos, Austeridad y Espejismos Políticos

La escena política en la capital se ha visto sacudida por el posible retorno de perfiles «arrepentidos» a las filas de la oposición. El caso del ingeniero Modesto Ortega es sintomático; tras haber servido en la administración de Jaime Bonilla, su intento de buscar cobijo nuevamente en el PAN para pelear la alcaldía ha generado un rechazo sordo entre la militancia tradicional. Esta estrategia de reciclar cuadros evidencia la crisis de rostros nuevos en el panismo, que prefiere arriesgarse con figuras de pasado cuestionable antes que apostar por una renovación real, poniendo a prueba la memoria del electorado mexicalense.

Por otro lado, la presión legislativa desde el Congreso local, encabezada por Michel Sánchez Allende, busca «meter en cintura» el gasto público mediante una Ley de Austeridad que promete ser el nuevo látigo presupuestal. No se trata solo de un ajuste contable, sino de un mensaje de control directo hacia los ayuntamientos, obligándolos a mimetizarse con el discurso federal de recorte a privilegios. Esta maniobra busca consolidar la narrativa oficialista de cara a las próximas etapas del proyecto de transformación, cerrando cualquier espacio de discrecionalidad en el manejo del dinero público en la capital.

Finalmente, el discurso de la gobernabilidad en Mexicali intenta sostenerse sobre dos pilares: las cifras de abasto de medicamentos y el brillo de eventos internacionales como el Mundial 2026. Aunque el gobierno presume un surtimiento casi total en farmacias oficiales, el contraste con las quejas ciudadanas por falta de insumos básicos sigue siendo una grieta difícil de tapar. La apuesta oficial es que el entusiasmo por las grandes obras y el deporte logre eclipsar las carencias cotidianas, una jugada arriesgada en una ciudad donde el clima extremo suele agudizar el malestar social cuando los servicios básicos fallan.

Tijuana: Entre la Unidad de Fachada y la Orfandad de Oposición

En Tijuana, la política se mueve bajo una calma aparente donde Morena se esfuerza por exhibir una cohesión absoluta. Las recientes reuniones entre Ismael Burgueño y la cúpula partidista intentan sofocar cualquier rumor de fractura en la frontera, proyectando una estabilidad necesaria para la continuidad del proyecto. Sin embargo, tras las sonrisas para la foto, ya se perciben los movimientos de los «puros» del movimiento que, anticipándose a los tiempos, han comenzado a tejer sus propias redes de apoyo, dejando claro que el control de la ciudad más poblada del estado siempre será un territorio en disputa interna.

Mientras tanto, la oposición en Tijuana parece transitar por un desierto de ideas y liderazgos. El PRI, otrora una maquinaria imparable, hoy se asoma a una participación testimonial, aislado y con perfiles que no logran conectar con una ciudadanía desencantada. La negativa de otros bloques para formar coaliciones con el tricolor lo deja en una posición de vulnerabilidad extrema, donde el objetivo ya no es ganar, sino simplemente no desaparecer del mapa electoral. Esta falta de contrapeso real le da a la administración actual un cheque en blanco, pero también le quita cualquier pretexto para no entregar resultados inmediatos en movilidad y seguridad.

El panorama se complica con el enfrentamiento directo y judicializado entre Marina del Pilar y Jaime Bonilla. Esta disputa ha dejado de ser una diferencia de visiones para convertirse en un choque personal de acusaciones por difamación que ensucia la política tijuanense. La ruptura no es solo entre dos figuras, sino que obliga a toda la estructura política a tomar partido en una guerra de desgaste que poco aporta a los problemas reales de la ciudad. Mientras las denuncias van y vienen, los temas urgentes como el transporte elevado y el saneamiento quedan atrapados en el fuego cruzado de estas facciones.

Ensenada: El Contraste entre el Brillo Turístico y el Olvido Rural

El puerto de Ensenada vive una dualidad marcada por las expectativas del sector turístico y las carencias de sus zonas más pobres. Por un lado, la administración de Claudia Agatón celebra la llegada masiva de cruceros y el repunte en la ocupación hotelera como signos de una economía vibrante. No obstante, este éxito en la zona dorada contrasta con la realidad de colonias periféricas donde el simple hecho de rastrear una calle de terracería se anuncia como una gran obra, evidenciando el enorme rezago que el crecimiento turístico no ha logrado subsanar para los residentes permanentes del puerto.

Más al sur, en el joven municipio de San Quintín, la gestión de Miriam Cano intenta institucionalizar la austeridad de una forma casi extrema, operando desde espacios improvisados para evitar gastos de oficina. Aunque el discurso de ahorro resuena con la ideología del partido, la efectividad de gobernar «desde la calle» será evaluada por la llegada real de servicios como electrificación y atención médica en una zona históricamente olvidada. El reto para San Quintín es demostrar que puede ser un municipio funcional y autónomo, y no solo una extensión administrativa que depende del auxilio constante del gobierno estatal.