REACOMODOS EN SILENCIO: EL TABLERO POLÍTICO DE BAJA CALIFORNIA SE REDEFINE

COLUMNA POLITICA….REDACCION

Baja California transita una semana de reacomodos silenciosos pero significativos: en Mexicali, los ajustes en el gabinete de Marina del Pilar Ávila Olmeda y la operación política de perfiles como Norma Bustamante y Fernando Castro Trenti apuntan a una estrategia de contención institucional y control interno; mientras tanto, en Tijuana, el gobierno de Ismael Burgueño intenta imponer disciplina administrativa frente a un tablero electoral cada vez más plural donde conviven figuras como Jorge Ramos Hernández y nuevos actores del PESBC; en Ensenada, la gestión de Claudia Agatón Muñiz apuesta por estabilidad y resultados concretos, con menor estridencia política pero con visión de largo plazo.

En este contexto, la irrupción discursiva de Jesús Alejandro Ruiz Uribe desde Mexicali, con un mensaje crítico hacia las prácticas internas y un llamado a gobernar desde el territorio, confirma que el proceso rumbo a 2027 ya comenzó, no en las urnas, sino en la narrativa, el posicionamiento y la disputa por la legitimidad dentro y fuera de Morena de los actores principales.

Baja California vive una semana de ajustes políticos que, sin hacer demasiado ruido, comienzan a delinear el rumbo del próximo ciclo electoral. En Mexicali, los movimientos dentro del gabinete estatal han sido leídos como parte de una estrategia de reacomodo interno encabezada por la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, en un contexto donde la estabilidad institucional se vuelve prioridad frente a presiones externas e internas.

En ese escenario, figuras como la alcaldesa Norma Bustamante han optado por mantener una narrativa centrada en lo social, mientras que operadores políticos como Fernando Castro Trenti resurgen como piezas clave para equilibrar fuerzas. El mensaje es claro: menos protagonismo individual y más control político para evitar fracturas que puedan comprometer la gobernabilidad.

En paralelo, el ámbito legislativo y los actores emergentes reflejan un debate de fondo entre experiencia y renovación. La posibilidad de nuevos perfiles ciudadanos y el empuje de dirigencias nacionales abren la discusión sobre el futuro de los cuadros políticos, en una entidad donde el oficio sigue pesando más que la improvisación.

Tijuana, por su parte, se posiciona como el principal laboratorio político del estado. Bajo el mando de Ismael Burgueño, el gobierno municipal busca marcar distancia con administraciones anteriores mediante disciplina interna y control administrativo, en una ciudad donde la exigencia social no permite margen de error.

Sin embargo, el dinamismo electoral ya es evidente: la reaparición de perfiles como Jorge Ramos Hernández y la irrupción de nuevas generaciones vinculadas al PESBC configuran un escenario competitivo que obliga a Morena a cuidar su cohesión interna mientras enfrenta una oposición que busca reposicionarse.

En Ensenada, la administración de Claudia Agatón Muñiz avanza con un perfil más técnico y menos confrontativo, enfocándose en resolver demandas históricas y mantener estabilidad social. En este contexto estatal, la reciente conferencia de Jesús Alejandro Ruiz Uribe en Mexicali añade un elemento clave: el inicio de una disputa narrativa dentro del propio movimiento haciendo un llamado a gobernar desde el territorio.