Jorge H Vargas Ramírez
¿Qué puede aportar la literatura al proceso enseñanza-aprendizaje en nivel universitario? Tanto como la capacidad creativa del docente lo implemente en el aula. Empecemos por lo básico, el aprendizaje, y antes de considerar como puede aprender un alumno de una obra literaria, tendríamos que responder que es lo que se quiere aprender y este es lo que marca la pauta para escoger alguna obra y a
partir de ahí diseñar la o las clases. Desde luego, nuestro sistema educativo ya tiene cimientos del uso de la literatura como auxiliar; baste recordar las lecciones de los libros de Lengua Nacional en los sesentas o Español, en los setentas (si no lo recuerda con claridad, en el sitio electrónico de CONALITEG puede consultar los libros de texto gratuitos del nivel primaria…créame, ¡lo disfrutara!). El problema es que se rompe la continuidad con los cambios de nivel educativo;
Estimo que a medida que el educando crece y cambia de nivel, el rol del docente debe ser más activo, ya que debe estar consciente de los cambios físicos y conductuales de sus alumnos.
Antes que nada, debemos dejar claro que literatura y educación no son espacios
separados, sino ámbitos estrechamente ligados: en la literatura encontramos obras de las que aprendemos y nos informamos; esto lo hallamos desde las novelas históricas hasta ensayos disciplinarios; Asimismo, fomenta el espíritu crítico y aporta elementos para el cambio de estructuras mentales, por lo que conduce a modificaciones en la conducta del alumno. Por otra parte, las obras de ficción alimentan la curiosidad y abren perspectivas nuevas. La mayor parte de los escritores son ávidos lectores y personas informadas; hay que aprovechar ese conocimiento y vincularlo a los temas a desarrollar en el salón de clase.
Regresemos a la pregunta inicial y su respuesta: una vez determinados los
contenidos del tema, ubicamos las obras literarias pertinentes y aquí es donde la
figura del profesor cobra relevancia ya que esta labor depende del bagaje literario
del académico; Un profesor aficionado a la lectura tiene una enorme ventaja, y solo haría falta algunas herramientas didácticas para planear y ejecutar la inclusión de su proyecto literario en el programa oficial. ¿Y qué hay del docente que lee poco?
Para ello hay trabajos académicos que vinculan literatura y educación que se encuentran disponibles en la Red… también es una buena oportunidad para que el profesor se convierta en lector.
Asimismo, en la literatura encontramos referentes a situaciones y personajes cotidianos cuyos modelos reflejan nuestra realidad y de las que podemos aprender; es frecuente que el alumno encuentre precisamente personajes y situaciones con los que se identifique y por lo tanto fomente su participación activa en el aula, por loque es importante encontrar obras de diversos temas con variedad de protagonistas personajes y tramas diferentes que se adapten a la temática que debemos desarrollar.
Desde luego, el desarrollo humano y el nivel educativo nos marca la pauta para la
selección de las obras, desde fragmentos y obras breves con vocabulario temáticas sencillas hasta literatura compleja que requiere un nivel de conocimientomayor y una orientación más cuidadosa del docente; A nivel primario podemos hacer un análisis sencillo de El Gigante Egoísta, de Oscar Wilde, a fin de destacar actitudes y valores y en espacios universitarios, un análisis crítico de Frankenstein,
de Mary Shelley, resaltando desde el estilo literario, hasta implicaciones sociológicas, jurídicas, psicológicas y médicas, para un debate y conclusiones grupales.
Finalmente, abundando respecto a la importancia de la literatura en el proceso enseñanza-aprendizaje: no debemos olvidar que leer es parte de un proceso complejo que comprende la captación de la realidad por los sentidos; reflexionar (pensar) sobre esa realidad; eventualmente contrastar nuestras ideas producto del pensamiento con lecturas afines; todo esto es aprendizaje.