El ingeniero Luis López Moctezuma fue reconocido en Mexicali por su invaluable contribución al desarrollo de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), donde dejó una huella imborrable como rector y como impulsor de la infraestructura y oferta académica que hoy forman parte del prestigio de esta casa de estudios. La ceremonia organizada por un grupo de egresados y amigos destacó su legado tanto en la ciudad fronteriza como en Tijuana, donde también se celebró su influencia en la creación de la Facultad de Medicina.
El evento en Mexicali se realizó en el Hotel Calafia, reuniendo a antiguos colegas, ex alumnos y autoridades locales que rindieron tributo al ingeniero. Los organizadores aprovecharon la ocasión para rememorar anécdotas significativas sobre la fundación de la universidad y los esfuerzos del homenajeado por consolidar las primeras instalaciones propias de la UABC. La emotividad fue palpable cuando López Moctezuma, con 92 años, agradeció ser recordado y valorado por sus aportes. Luis López Moctezuma había ocupado la rectoría entre 1971 y 1975, un periodo clave para la universidad que aún luchaba por dejar atrás los años convulsos y la incertidumbre del movimiento estudiantil de 1968.
En ese contexto, logró que la UABC pasara de rentar aulas a contar con terrenos propios en Mexicali, Tijuana, Ensenada y Tecate, logrando así un crecimiento territorial y académico sin precedentes. Durante su gestión, se impulsó la construcción de la Unidad Universitaria de Mexicali y otras instalaciones fundamentales, incluyendo edificios para las escuelas de Arquitectura, Derecho, Ingeniería y Medicina, además de talleres y laboratorios que ampliaron la infraestructura educativa. Asimismo, la matrícula estudiantil se incrementó significativamente, duplicándose en pocos años, lo que reflejaba la consolidación de la universidad como una institución sólida y en expansión.
Fue durante su periodo que inició el Teatro Universitario en la dirección del Sociólogo e Historiador Manuel Pérez Rojas. El ingeniero fue un líder paciente y tolerante que supo manejar los desafíos de la época, entre ellos, protestas y tomas estudiantiles que amenazaban la estabilidad universitaria. Su capacidad para dialogar y mantener la apertura con la comunidad estudiantil fue clave para superar esos momentos difíciles y continuar con la misión educativa que tenía en sus manos.