HACIA LA PROTECCIÓN DEL ORIGEN: VINOS BAJACALIFORNIANOS VAN POR LA IGP

Los vinos de Baja California están más cerca de contar con un sello que garantice su origen, calidad y autenticidad. Productores, académicos y organismos económicos iniciaron un proceso que busca proteger la identidad vitivinícola del estado y ofrecer mayor certeza a quienes consumen vinos elaborados en la región.

El Comité Provino de Baja California dio a conocer que ya comenzaron los trabajos para obtener la Indicación Geográfica Protegida (IGP) ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), un reconocimiento que permitirá diferenciar a los vinos bajacalifornianos de aquellos producidos en otras zonas del país o del extranjero.

Para lograrlo, Provino firmó un convenio de colaboración con El Colegio de la Frontera Norte (COLEF) y el Consejo de Desarrollo Económico de Ensenada (Codeen), con el objetivo de respaldar el proyecto desde una perspectiva técnica, académica y socioeconómica, fortaleciendo así la credibilidad del proceso.

La investigadora del COLEF, Nora Leticia Bringas Rábago, explicó que uno de los primeros pasos será delimitar claramente los valles vitivinícolas del estado y analizar qué zonas cuentan con las condiciones adecuadas para el cultivo de la vid. Además, se realizará un diagnóstico de toda la cadena productiva, desde la uva hasta la comercialización del vino.

Bringas Rábago destacó que Baja California, particularmente el Valle de Guadalupe, posee un clima mediterráneo único en México, lo que le otorga una ventaja natural frente a otras regiones productoras. A ello se suma el conocimiento y la experiencia de quienes participan en la elaboración del vino, elementos que también forman parte de la identidad que se busca proteger.

Por su parte, el presidente del Comité Provino, Wenceslao Martínez Payán, señaló que Baja California podría convertirse en el segundo estado del país en obtener una IGP para sus vinos. Indicó que el proceso podría tomar alrededor de un año y que, una vez obtenido el distintivo, será necesario establecer mecanismos de inspección para asegurar que la uva utilizada sea realmente producida en el estado.

Finalmente, los productores coincidieron en que este reconocimiento ayudará a combatir prácticas desleales, como el uso de caldos o vinos importados que se venden como locales, y permitirá que el consumidor tenga la certeza de que al abrir una botella de vino bajacaliforniano está disfrutando un producto auténtico, elaborado con uvas y procesos propios de la región.