Como parte de una histórica estrategia de salud pública, México y Estados Unidos realizaron una jornada binacional de vacunación en la frontera, con el objetivo de proteger a las poblaciones en tránsito y a sectores vulnerables. En Baja California y Chihuahua, se aplicaron más de 16 mil dosis contra la influenza, COVID-19 y neumococo, priorizando a niños, adultos mayores y personas en situación de movilidad.
Las actividades se llevaron a cabo del 16 al 28 de enero en garitas, centros de salud y albergues, con el respaldo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y autoridades sanitarias de ambos países. En Baja California, se aplicaron más de 2 mil dosis en puntos fronterizos clave como la Garita de Otay, Mexicali, San Ysidro y Tecate, además de albergues que atienden a migrantes.
El director del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CeNSIA), Daniel Aceves Villagrán, destacó que esta iniciativa no solo protege contra enfermedades respiratorias, sino que también refuerza la cooperación internacional en materia de salud. “La vacunación es un acto de solidaridad y justicia social. Ningún país debe quedarse atrás en el acceso a la inmunización”, subrayó.