Por primera vez en la historia, Estados Unidos ha rechazado una solicitud especial de México para suministrar agua del Río Colorado a Tijuana, una decisión que marca un hito en la relación bilateral en torno a los recursos hídricos. Esta negativa se produce en un contexto de creciente tensión sobre el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, que regula la distribución del agua entre ambos países.
La solicitud de México, que buscaba una dotación extraordinaria de agua del Río Colorado para enfrentar la crisis hídrica en la ciudad de Tijuana, fue rechazada por la administración del presidente Donald Trump, en lo que se percibe como una represalia por las presuntas deficiencias en las entregas de agua del Río Bravo a los agricultores de Texas. Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, el déficit en las entregas del agua fronteriza ha afectado gravemente a la agricultura en el Valle del Río Bravo, lo que justifica la decisión de negar el pedido.
El impacto de esta negativa es crítico para Tijuana, que depende en gran medida del agua proveniente del Río Colorado, el cual abastece el 90% de sus necesidades hídricas, de acuerdo con datos de la Universidad Estatal de Utah. Actualmente, las presas que alimentan a la ciudad presentan niveles bajos, con un almacenamiento conjunto de tan solo el 35% a mediados de febrero. A pesar de las dificultades, las autoridades locales han asegurado que no habrá cortes de agua durante el verano próximo, gracias al uso del Acueducto Río Colorado-Tijuana y la planta desaladora en construcción