Zapopan, Jalisco, ha tomado la delantera al presentar un escuadrón de 11 drones de alta gama para vigilar el Estadio Akron. Estos equipos no son simples cámaras; cuentan con sensores térmicos y análisis inteligente para cubrir un radio de 13 kilómetros. Su eficiencia es tal que un solo dispositivo realiza el trabajo de diez oficiales en tierra, garantizando una vigilancia total sobre las grandes concentraciones de aficionados que se esperan para el torneo.
Este despliegue es solo una pieza del «Plan Kukulcán», la estrategia federal que también blindará a la Ciudad de México y Monterrey. En el Estadio Azteca y el «Gigante de Acero», la Sedena y la Guardia Nacional aplicarán perímetros de seguridad similares, sumando casi 100 mil elementos en todo el país. La meta es clara: usar algoritmos de reconocimiento facial y detección de riesgos para anticipar incidentes médicos o altercados antes de que escalen.
Un punto clave en las tres ciudades será el «escudo antidrones» operado por el Ejército. Mediante equipos portátiles que parecen salidos de una película de ciencia ficción, las autoridades podrán detectar y bloquear cualquier aeronave no autorizada a 3 kilómetros a la redonda. Este sistema neutraliza la señal del dron invasor, obligándolo a aterrizar o regresar a su punto de origen, protegiendo así el espacio aéreo de posibles ataques o espionaje no oficial.
Finalmente, este operativo establece reglas estrictas para los civiles: el uso de drones recreativos estará prohibido cerca de estadios, hoteles y Fan Fests. Las autoridades ya coordinan con la FIFA para que estas restricciones sean informadas con antelación, asegurando que la tecnología trabaje a favor de la paz. Con esta infraestructura, México busca proyectar una imagen de vanguardia, donde la innovación cuida a la afición desde el cielo mientras el fútbol brilla en la cancha.