BAJO EL EMBRUJO DEL RIVIERA: AROMAS, SABORES Y RITMO EN LA MUESTRA DEL VINO 2025

El pasado 1 de agosto, el corazón de Ensenada latió al ritmo de copas que tintineaban, pasos que bailaban sobre el césped del Riviera y aromas que viajaban con la brisa marina. La XXXV Muestra del Vino, organizada por Provino Baja California, no fue solo una exposición vinícola: fue una declaración de identidad, un homenaje al terroir bajacaliforniano, y un recordatorio de que aquí, en esta tierra donde la uva se vuelve arte, el vino es mucho más que bebida: es cultura viva.

Desde tempranas horas, los jardines y salones del Centro Cultural Riviera comenzaron a recibir a más de dos mil asistentes de distintas regiones del país y del extranjero. Los grandes nombres no faltaron: Monte Xanic, Adobe Guadalupe, Bodegas de Santo Tomás, Vena Cava, Las Nubes, y muchas más —más de 80 casas vinícolas en total— desfilaron con sus etiquetas más representativas. Tintos robustos, blancos minerales, rosados alegres y espumosos seductores encontraron en cada paladar una historia distinta que contar.

Pero el vino no viajó solo. De la mano de los mejores restaurantes de Ensenada y el Valle de Guadalupe, la gastronomía elevó cada trago a nuevas alturas. Cordero en reducción de syrah, ostiones frescos con salsas cítricas, reinterpretaciones del ceviche y fusiones de cocina japonesa y mexicana fueron parte del banquete ofrecido por chefs de la talla de Misión 19, Finca Altozano, Mi Casa Supper Club, Olivea, entre muchos otros. Cada platillo parecía haber nacido para acompañar una etiqueta específica.

Y como en toda gran fiesta, la música fue el hilo invisible que unió a los sentidos. La Sonora Dinamita, esperada como la estrella que es, desató una ola de energía tropical entre las vides. Los jardines estallaron en baile, mientras que rincones como el Salón Rojo, el Jardín Frontal o el Patio Bugambilias ofrecieron atmósferas más íntimas con jazz, funk, acústicos y sets electrónicos. Wine Band, DJ Mshuezz, The Funk Orchestra y muchos más se sumaron a la sinfonía del vino.

Uno de los detalles más celebrados fue el enfoque sostenible del evento. Copas reutilizables, separación de residuos y proveedores locales marcaron una pauta responsable. Además, parte de lo recaudado será destinado a programas de reforestación y apoyo a comunidades vitivinícolas. Como invitado especial, el estado de Nayarit aportó un toque de diversidad con su café, artesanía y herencia cultural, tejiendo puentes entre costas hermanas.

Así, con la brisa del Pacífico y el eco de la vendimia en el aire, Ensenada reafirmó su carácter enológico, su liderazgo nacional y su vocación internacional. La Muestra del Vino 2025 fue más que una celebración: fue un manifiesto sensorial donde el vino narró la historia de una tierra que nunca deja de reinventarse entre barricas, raíces y sueños fermentados.